Preguntas

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Algunos consejos:

  • Escribe el comentario de forma clara y con detalles, a ser posible reales.
  • Un comentario, una pregunta. Cuanto más claro y específico mejor.
  • Exprésate como necesites, pero cuida la intimidad de terceras personas.
  • Disfruta 😉

 

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9 thoughts on “Preguntas

  1. Hola. Tengo una pregunta alrededor de la dificultad que estoy experimentando en mis sesiones, tanto como escucha como participante… la misma que me transmiten mis escuchas.

    Soy novata en esto, tan solo llevo un año practicando. Desde febrero-marzo practico 3-4 sesiones semanales y por la distancia no puedo asistir a las clases semanales.

    Tras el verano he observado que la calidad de las sesiones no es la misma… Con mis escuchas hemos coincidido en cosas como resistencia a hacer sesiones, pereza, menos intensidad en los desahogos, más dispersión, algo parecido al mapeo pero que se acaba convirtiendo en un relato de nuestras ultimas experiencias. Personalmente los vínculos y el compromiso están viento en popa… Puedo sentir que las sesiones no marchan tan bien aunque tengo integrado que son mis personas de confianza al igual que yo la de ellas y eso por sí mismo tiene toda la fuerza suficiente para seguir apostando cada semana por ellas y por mi.
    Por una parte me siento coja cuando escucho, sin suficiente autodeterminación, ni capacidad para empujar hacia una dirección dentro de ese relato semanal.
    Una vez aclarado que no solamente les pasa conmigo sino que también les pasa con sus respectivas escuchas, me he decidido a plantear la siguiente pregunta…
    ¿Qué estoy haciendo mal?
    ¿Qué puede estar sucediéndonos a principiantes y avanzados para que estemos ante este freno?
    Por otra parte, me resulta complicado poner ejemplos de mis dificultades como escucha porque tendría que exponer temas personales de mis participantes y aún obviando nombres y información muy concreta no querría dar esa información. Pero, sí puedo ponerme como ejemplo… Quiero trabajar un tema concreto, la ansiedad y el pánico que siento ante los estudios universitarios. Tengo el foco localizado en la infancia que me ha acompañado hasta día de hoy y que probablemente sea el único tema que jamás he abordado antes… Quizás esta sea la razón por la que estoy trabada. Trabajando otros temas podía ahondar y en una sesión de 20-30 minutos hacer un desahogo espectacular (para lo que estoy acostumbrada) con lo cual en estos meses he hecho un avance personal significativo… Sabía dejarme caer, bucear, reír, llorar, estremecerme y estirarme en una sesión y las direcciones de mis escuchas eran fantásticas para alcanzar todo esto…. Y ahora que estoy ante una zona pantanosa que no sé por dónde cojerla, me siento una participante pésima, con temor a hacer perder el tiempo a mis escuchas.
    ¿Qué debo/puedo hacer?

    Un abrazo inmenso

    Le gusta a 2 personas

    1. Hola Susi

      Tu pregunta no es de novata en absoluto. Es de una persona que ya ha trabajado algo y que después de unos cuantos meses haciendo sesiones y buenos progresos se está encontrando con el material crónico. FELCIDADES¡¡¡
      Lo primero que quiero destacar de tu mail es lo bien que lo estás haciendo por mantener varias sesiones semanales y sobre todo por el estrecho lazo que estas creando con tus escuchas. Esta relación va a ser clave para que te puedas abrir camino en el material crónico.
      El material crónico es algo sobre lo que tenemos que escribir mucho y donde tenemos que poner una gran parte de nuestra atención.
      Los sentimientos intermitentes son mas fáciles de limpiar porque van y vienen, con lo que es mas fácil darnos cuenta de cuando estamos afectados por ellos y cuando no.
      Los crónicos son muchos más confusos y su trabajo precisamente es ese, confundirnos, desviarnos, hacernos cambiar de idea, desanimarnos, hacernos sentir mal, impacientes, etc.

      Muchas personas, diría que casi todas, después de algún tiempo practicando sesiones nos enfrentamos con los crónicos aunque no sepamos que lo estamos haciendo.
      Cuando estamos hablando de algún tema y no hacemos más que dar vueltas sobre el tema, contar historias del pasado que tienen cierta conexión, nos repetimos constantemente dando vueltas una y otra vez sobre el mismo tema y poco a poco comenzamos a sentir que “eso” no se mueve y que no avanzamos es muy posible que estemos siendo afectados por eso que estoy llamando crónicos.
      Algunos de los crónicos que van a complicar nuestras sesiones son el desanimo, el no poder, el no tener suficiente, la impaciencia, la pasividad, el asilamiento ,etc
      Los crónicos están ahí, independientemente de que tema estemos trabajando. Da igual lo que queramos hacer en nuestra sesión. Ellos van a aparecer para hacernos sentir que no merece la pena, que es aburrido, que no avanzamos, que no nos escuchan bien o que lo estamos haciendo mal. Cualquier cosa es buena para conseguir desanimarnos y que lo dejemos. El trabajo de los crónicos es confundirnos, hacer que lo dejemos, que cambiemos de tema, confundirnos y hacer que estemos dándole vueltas a la misma idea sin poder salir de ella… cualquier cosa para que no tengamos éxito y entorpecer nuestro intento de liberarnos de ellos.
      Tomar conciencia de la fuerza y el empuje de los crónicos nos puede ayudar a prepararnos y no ir a las sesiones inocentemente creyendo que por compartir algo de atención va a ir bien.
      Quiero aclarar que toda sesión suma y ayuda, pero que el avance es más eficiente y notable si tenemos una buena perspectiva de a lo que nos enfrentamos y hacemos un pequeño plan para contrarrestar todos los efectos de estos crónicos.
      Algunas ideas:
      1. Dedica un tiempo, incluso varias sesiones, a conectar con tu escucha, a poner tu atención fuera de eso que es tan importante de trabajar. Poner la atención en el presente, en la persona que te acompaña, en la habitación en la que estas, en las sensaciones placenteras que sientes, etc. va a ayudarte a contrarrestar parte de la urgencia por trabajar algo en la sesión. Todos los crónicos tienen algo de urgencia, de importancia, de productividad y de aislamiento. Poner la atención durante un rato fuera de todas esas cosas nos ayudara a estar más en la realidad e indirectamente ya estaremos trabajando en el tema que queríamos y en concreto, las áreas crónicas de ese tema “La preocupación, la urgencia, la importancia etc.”
      2. Utiliza la sesión para fijar objetivos, tomar decisiones y comprometerte con tu escucha a llevarlas adelante. Un buen orden para mover material pesado es pensar en los próximos pasos, tomar compromisos y averiguar que significan, llevarlos adelante y mantenernos haciendo sesiones el tiempo que sea necesario hasta disolver las dificultades que se quieren interponer. Esto nos ayudara a combatir la pasividad. Muchas veces queremos dejar de sentir que es difícil antes de tomar la iniciativa a hacer algo. Si esperamos a desahogar todas esas cosas no moveremos un paso y el proceso será muy lento. Tomar decisiones y comprometerte seriamente a cumplirlas hará que sientas automáticamente esos sentimientos difíciles. La estrategia no es ir a por el desahogo. La estrategia es agarrar con ganas el desafío que queremos enfrentar y dejar espacio para todos esos sentimientos que vendrán a hacérnoslo difícil. Es muy diferente lanzarse a bucear en nuestra mente para limpiar viejas sentimientos que tomar una decisión y que sean ellos los que vienen a flote. De esta manera, no terminara la sesión y te veras sumergida en el foso, sino encima de tu barca remando hacia donde quieres. La sesión es un tiempo donde pones mirando la barca hacia donde quieres y observas que cosas vienen de las profundidades para impedirte remar hacia donde quieres.
      3. Decide pelear. Haz ruido y saca los dientes. Empuja, ponte de pies y decide una y otra vez que el desanimo y la desgana no va a impedirte ir en esa dirección. Cuando tomamos retos y decidimos ir a por ellos el desanimo vendrá rápido como si fuese un ancla poderos, tratando de impedir que no te muevas, haciendo que te pesen los brazos, que te entre el sueño y hasta que te suba la fiebre. Decide pelear. Pide a tu escucha que te anime y te empuje constantemente, que valore con pocas palabras cada pequeño movimiento, empuje, ruido que hagas. Que te diga una y otra vez BIEN, SIGUE, OTRA VEZ, ESO ES¡¡ (Un tono firme y de importancia ayudara en estas fases). Si es presencial que te agarre con firmeza y mantenga una actitud de intensidad. Eso ayudara a pelear contra el desanimo.
      Estas son algunas ideas que no se si van bien para lo que necesitas o no. Te animo a que las pruebes unos meses y luego nos cuentes los avances y aprendizajes.
      Muchas gracias por la buena pregunta¡¡

      Le gusta a 3 personas

  2. Tengo una duda concreta:

    Hoy he tenido una sesión y estoy físicamente flojita, como baja de defensas. Me estoy quedando afónica y la sesión me ha salido un “churro”; no he estado bien como escucha.

    Mi pregunta es: cuando no te encuentras bien físicamente, ¿es preferible anular la sesión o mantenerla a pesar de todo?…por el compromiso previo y porque puede ser una resistencia tuya… (como en los cursos cuando la gente se pone mala…) de ahí mi duda. Gracias.

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    1. Las sesiones Churro son normales, habituales y necesarias. Necesitamos hacer ese tipo de sesiones para conocer qué nos esta pasando, afectando y poco a poco distinguir de lo que es real de lo que es producido por nuestros sentimientos angustiosos, sus confusiones y las ofuscadas perspectivas que a veces nos proporcionan.

      El cansancio, la enfermedad, incluso el dolor la mayoría de las veces provienen de estar bajos los efectos de las angustias. Antes de comenzar la sesión, por la presión de este sistema contaminado, llegamos a la sesión echos polvo, sintiéndonos horribles y tocando fondo.

      Las sesiones son un buen sitio para plantar cara a todo esto. La pregunta clave es ¿cómo vamos a hacer sesiones cuando estamos completamente agotados, cansados, desganados e incluso con dolores?

      Hay muchas respuestas, pero por lo general lo primero es compensar el desequilibrio de las angustias. Necesitamos pasar de zona angustioso a zona de realidad. La conexión y el disfrute son buenas aliadas de esto.

      Cuando estoy asi voy a la sesión a estar un rato con mi escucha, sin mas pretensiones. Me gustan mis escuchas y me gusta estar con ellos. Me gusta ver que por mal que este puedo estar acompañado, quejarme, dejarme llevar por lo que me apetece… incluso muchas veces me echo a dormir en sus brazos sin hacer nada de nada…. trato de alejarme lo mas posible de donde mi mente esta., Trato de fijarme en el lugar, en la persona que me acompaña, en alguna planta o algo bonito, admiro lo bien que se esta sin hacer nada… y asi poco a poco, según bostezo y trato de “volver” a la realidad, las ganas y los temas van viniendo poco a poco.

      No se si esto responde tu pregunta, pero puede ser alguna pista. Con el tiempo he aprendido que no hay sesiones malas, ni perdidas de tiempo sino todo lo contrario, cada día me gustan mas las sesiones “churro” y agradezco que el proceso sea lento, largo, constante y para el resto de mi vida. En esto me ayuda mucho que disfruto de la compañía de mis escuchas, que he aprendido a no pretender grandes sesiones sino mas bien conectar y estar con ellas. Cuanto mas conecto con la realidad, con la persona que me rodea, conmigo mismo, mas fácil es todo.

      Con ganas de saber tus próximos pasos

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  3. Muy buenas, escuchas del mundo!
    Tengo para este espacio un comentario-pregunta:

    Sobre el material opresor, oh-maldito, ¿identificarlo quizás ya haga que dejemos de ejercerlo?

    Hace poco me vi maltratando (en forma de burla, puaj) a una persona cercana (con esa confianza que se dice que da asco) por hacer preguntas extrañas, ridículas, no “normales”. Lo vi clarísimo: como siempre me he sentido (me han hecho sentir) “bicho raro”, ahí fui yo a devolver el golpe!!

    Contenta en todo caso de haberlo visto (un par de días más tarde, pero si la dicha es buena…)

    Gracias por estar ahí!! (muy guapo el blog!!)

    Le gusta a 1 persona

    1. Hola Marianagustias. Bonito nick para este blog :=).

      Se nota que eres avanzadilla y ya sabes algo de sentimientos, angustias, patrones y estas cosillas que aquí trabajamos. Dentro de poco tendremos que hacer una entrada para hablar del material opresor.

      Todas las personas tenemos material opresor. El material opresor llega a nuestras vidas no porque seamos malas de nacimiento, sino porque durante el trascurso de nuestra vida nuestras mentes se ven “dañadas” por no permitir que nos expresemos mediante los sistemas de recuperación natural que traemos (las descargas emocionales).

      Todas las angustias que tenemos hacen que no funcionemos bien. Eso significa que somos vulnerables a actuar de malas maneras y formas cuando algo del presente nos recuerde lo suficiente a alguna situación del pasado en el que se grabo la angustia.

      Nuestras mentes son muy sensibles a re-estimular viejos daños. Solo necesitamos un tono de voz, un color, un olor, o cualquier cosa que estuviese durante la experiencia del pasado.
      Algunas formas de identificar cuando se activa nuestro material opresor es observando cuando nos enfadamos , somos irónicos, insultamos, subimos el tono de voz, decidimos ignorar o no hablar a alguien y en general nos irritamos.

      Identificar que tenemos material opresor no hace que este desaparezca. Para ello necesitaremos ir desahogando esos incidentes del pasado que hacen que seamos vulnerables a caer en las garras de estas angustias durante el día a día.

      Aun así, tomar consciencia de que llevamos ese material nos empieza a dar la oportunidad de trabajar y librarnos de estas conductos que tan poco nos gustan actuar.

      Espero que te haya ayudado algo esta repuesta y seguimos pensando sobre este tema que a mí me parece muy interesante.

      Un abrazo mariangustias¡¡¡

      Le gusta a 1 persona

  4. Hola Oscar,
    Acabo de leer el libro “El cerebro del niño” de Daniel J. Siegel y Tina Payne Bryson.
    Me gustan cosas como que habla de integrar el cerebro derecho e izquierdo, y habla del cerebro pleno a través de esta integración, me gusta que dan mucha importancia a conectar y jugar con los niños y algunas explicaciones que me ayudan a tener una visión más amplia de cómo funciona el cerebro. Desde luego que para familias que no hagan nada de gestión emocional con sus hijos, puede ser un libro inspirador para empezar a dar pasos en ello.
    Además hay algunas cosas que no me han gustado tanto o me generan controversia y creo que se contradicen o al menos son diferentes a la gestión emocional que tú nos trasmites. Y partes que me hacen dudar si he entendido bien algunas cosas que tú nos explicas.
    En la pag 203 viene un resumen de la filosofía que voy a escribir tal cual, y después te pregunto lo que a mí me parece controvertido, a ver cuál es tu opinión al respecto.

    “Hoja para la nevera
    El cerebro infantil pleno
    Daniel J. Siegel y Tina Payne Bryson

    INTEGRAR LOS CEREBROS DERECHO E IZQUIERDO
    Izquierdo+derecho = claridad y comprensión: Ayuda a tus hijos a usar el cerebro izquierdo lógico y el cerebro derecho emocional como si fuera un equipo.
    Lo que puedes hacer:
    Conecta y redirige: Cuando tu hijo está disgustado, conecta primero emocionalmente, cerebro derecho con cerebro derecho. Después, cuando tu hijo ha recuperado el control y se muestra más receptivo, imparte las lecciones del cerebro izquierdo e impón disciplina.
    Ponle un nombre para domarlo: Cuando las intensas emociones del cerebro derecho están totalmente desbocadas, ayuda a tus hijos a contar la historia de lo que los ha alterado, para que su cerebro izquierdo pueda contribuir a dar sentido a su experiencia y para que ellos sientan que controlan.

    INTEGRAR EL CEREBRO SUPERIOR Y EL CEREBRO INFERIOR
    Desarrolla el cerebro superior: Busca maneras de ayudar a construir el complejo cerebro superior, que está “en obras” durante la infancia y la adolescencia y del que puede “adueñarse” el cerebro inferior, sobre todo en situaciones de emociones intensas.
    Lo que puedes hacer:
    Activa, no enfurezcas: En situaciones de mucho estrés, activa el cerebro superior de tu hijo en lugar de incitar al cerebro inferior. No recurras de inmediato al recurso de “¡Porque yo lo digo!”. En lugar de eso, haz preguntas, pide alternativas, incluso negocia.
    Úsalo o piérdelo: Ofrece muchas oportunidades para ejercitar el cerebro superior: Juega a juegos del tipo “¿Qué harías si…?” y procura no rescatar a los niños de las decisiones difíciles.
    Muévelo o piérdelo: Cando un niño ha perdido el contacto con su cerebro superior, ayúdalo a recuperar el equilibrio haciéndole mover el cuerpo.”

    Hasta aquí la transcripción del libro.

    De alguna forma al leer el libro entiendo dan espacio a las emociones y un poco al desahogo, pero hasta un límite (aunque en esta página no se si queda claro),. Habla de no negar los sentimientos, de acompañarlos de alguna forma en lo que sienten, pero también de hacerles ver que los sentimientos son algo pasajero y además de los miedos por ejemplo también tienen áreas de confianza, como de ampliar la visión y poder ser consciente de varios sentimientos a la vez, que además pueden ser contradictorios, y esta parte de ampliar la visión me gusta.

    Esto respecto al libro, pero que al final me parece que tratan de ser conscientes de las emociones, pero controlarlas o domarlas de alguna forma.

    Las dudas que me plantea el libro sobre la gestión emocional:
    De que forma integra el cerebro izquierdo o el superior la gestión emocional, o se basa en que después de los desahogos ya todo vuelve a su equilibrio y aquí entraría la integración del hemisferio derecho e izdo, y el cerebro inferior o primitivo, y el superior o moderno?

    En esta época mi hijo de casi 4 años, esta tan tranquilo y de repente se le cruza algo y agarra lo primero que pilla y lo lanza al aire (vasos, platos, jueguetes, etc). Muchas veces después de esto viene algún desahogo, pero a mí me genera dudas, le encuentro la explicación que da el libro de que su cerebro inferior se ha adueñado de todo su cerebro y entonces hace cosas de ese tipo. Sé que con juego, conexión, desahogos, esto mejora, pero a veces me quedo fuera de juego, o con un mar de dudas, o con la sensación de ¿Cómo carallo he de actuar en estos momentos? ¿Por qué ocurre tan a menudo?
    Y aquí no se si tiene sentido lo que dicen en el libro de “Muévelo o piérdelo”, o simplemente armarse de paciencia y continuar haciendo. A veces tengo la sensación de que los frutos de la dedicación y el acompañamiento emocional serán en unos años y no ahora, je, je.
    Por otro lado siento que avanzo cuando veo que soy capaz de acompañarlo en sus desahogos muchas veces desde la paz y la confianza de que todo está yendo bien. (Previo un montón de desahogos míos claro). Y que si no desahogamos los adultos e indagamos en nuestra historia, por mucho que tratemos de usar este método u otro, la tensión se masca en el ambiente y las emociones atrapadas del adulto tratan de salir en esos momentos, por lo que no es un ambiente muy enriquecedor y de paz para que el peque pueda desahogar y se sienta seguro haciéndolo.
    También me ayuda a ver mis avances, cuando soy capaz de integrar y respetar a otros papis que lo hacen de otro modo, e incluso me atrevo a sugerir cosas desde el respeto en momentos concretos, e incluso acompañándoles en desahogos de los peques y guiándoles un poco cuando siento que es posible (en ocasiones esto me parece muy arriesgado por mi parte, porque no deja de ser meterse en un espacio muy íntimo, pero me sale natural, sin pensarlo) Después he dado alguna explicación, y ha sido parece bien recibido. En resumen que en algunas cosas me siento segura y contenta y en otras hecha un poco de lío.
    Menudos testamentos que escribo.

    Muchas gracias por este espacio y por guiarnos en este camino. Pues tus opiniones me suelen resultar muy inspiradoras.
    Un abrazo,
    Ana

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    1. Hola Ana
      La verdad que menudos comentarios dejas. Profundos, documentados y sentidos. Sin duda, podríamos hablar mucho de este tema.

      Para mi Daniel J. Siegel y su visión de la inteligencia emocional es bastante acertada, con la limitación que observo en la corriente de la “inteligencia emocional” donde se trata de imponer el control sobre los sentimientos sin pleno entendimiento de las descargas emocionales.
      Creo que es muy importante el entrenamiento para controlar las emociones, pero en una sociedad donde las descargas son tan duramente reprimidas y no hay espacio para ellas no es necesario ahondar en esa dirección, sino mas bien en como crear espacios seguros donde la conexión pueda ocurrir.
      Habría muchas cosas que decir en cuanto a tus preguntas. Cada situación es única y debe ser evaluada como tal, con el pensamiento mas fresco y flexible del que podamos disponer en ese momento. Por eso, si no hay un ejemplo concreto, no puedo decirte como debes de actuar, Tu forma ya es buena¡¡
      POr otro lado, si que animo a la prevención del aislamiento y el estreñimiento emocional. Tener ratos de juego escucha, conexión, tiempo especial, sesiones (para uno mismo y para nuestros hijos), limites con cercanía y cariño e incluso tiempo de restos, pueden ayudar a crecer a nuestros niños y niñas con una gran fortaleza emocional.
      Será un placer saber mas tus pensares.

      Un abrazo
      Oscar

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  5. Hola Oscar,
    Mi pregunta o petición son consejos prácticos para gestionarse en caso de reuniones de familias con niños en torno a los 4 años, como por ejemplo reunión dominical para pasar el día juntos. Con esta gestión me refiero, a como tener presencia sin caer en el control enfermizo, como explicarle asertivamente a otro papa o mama, mira a mi hijo y/o a mi no me ha gustado que pongas ese limite de tal o cual forma (p ej de forma agresiva o atrapado por tus emociones). O no me gusta que no le pongas limites a tu hijo, o no se si estoy invadiendo vuestro espacio cuando pongo limites a vuestros hijos o a mis hijos.
    De alguna forma siento que los adultos en este tipo de reuniones solemos caer muchas veces por la necesidad de descansar, desconectar, estar en aparente paz, de hablar de nuestras cosas de adultos, en dejar que los niños se autogestionen solos, hasta que vemos que la cosa va mal, y entonces cada uno gestiona desde donde puede (muchas veces desde el enfado, u otras emociones atrapadas que de repente se nos despiertan al ver el comportamiento de los niños, o desde el no pasa nada y quedan las cosas sin resolver, o desde darle la solución a los niños, porque no compartis, o jugais a otro juego, o alguna solución que supuestamente los aleje del conflicto sin resolverlo), o sin poder desahogar de eso que se les ha despertado.
    Parece que nosotros como adultos tenemos la necesidad de pasar un día tranquilo, de conectar, o muchas veces más bien de desconectar incluso de nosotros mismos, y los niños son bonitos hasta que empiezan a incomodar, a expresar sus sentimientos, sus conflictos, su dolor.
    Me parece un retazo, primero de todo estar presente y no tratar de escapar emocionalmente e incluso físicamente hablando y/o no caer en mejor que se autogestionen solos los niños, porque esta opción no suele funcionar cuando los niños empiezan a mostrar necesidad de desahogo, malestar, etc; segundo aceptar los limites o no limites de otros padres sobre mi hijo o incluso sobre sus hijos si son diferentes a lo que yo haría (osea difícil la tolerancia, soltar el control), tercero como explicar asertivamente lo que me gusta o no de ese encuentro y de la forma de relacionarnos con los niños y entre nosotros.
    Osea como tener un día tranquilo, cuando precisamente aprovechando la tranquilidad un montón de sentimientos tratan de asomar, tanto de los adultos como de los niños, y claro los niños lo muestran con mucha más facilidad que los adultos.
    Resumiendo, mi petición son consejos prácticos para afrontar este tipo de retos.
    Muchas gracias por todo.
    Un abrazo,
    Ana

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